معرفی کتاب «El Caballero Del Rey Don Sancho/ The Knight Of King Don Sancho» نوشتهٔ José Zorrilla، منتشرشده توسط نشر Red ediciones در سال 2010. این کتاب در فرمت epub، زبان es ارائه شده است.
Sancho Garcés III apodado el Mayor o el Grande. Rey de Navarra, entre 1000-1035, de Sobrarbe y Ribagorza (1018-1035) y de Castilla (1029-1035). Contrajo matrimonio con Mayor de Castilla con quien tuvo cuatro hijos. Fue encargado de la tutela del conde García de Castilla. Sancho III se opuso a la expansión leonesa y pactó el matrimonio entre García de Castilla y Sancha de León con el fin de establecer la paz. Cuando García se dirigía a León para desposarse, fue asesinado. Sancho fue enterrado en el monasterio de San Salvador de Oña (Burgos) bajo el título Sancius, Gratia Dei, Hispaniarum Rex.
Guerra de razas. Negros contra blancos en Cuba. Rafael Conte Mayolino y José M. Capmany Fragmento de la obraI. LUCHA DE RAZASEl movimiento insurreccional cuyas postreras vibraciones estremecen todavía las montañas orientales, ha sido un brote racista, una protesta armada de los negros contra los blancos, de los antiguos siervos contra los antiguos señores. Suponer otra cosa, atribuirle otro carácter, sería pueril y absurdo, y acusaría un desconocimiento absoluto del más trascendental y difícil de nuestros grandes problemas nacionales.No hay que hacerse ilusiones sobre este punto: las dos razas que pueblan la República de Cuba se han declarado recíprocamente la guerra, han venido a las manos, han hecho correr la sangre; y de hoy más, el profundo recelo de los blancos servirá de contrapeso al odio inextinguible de los negros.Uno de los dos bandos tiene forzosamente que sucumbir o someterse: pretender que ambos convivan unidos por lazos de fraternal afecto, es pretender lo imposible.Tal vez hubiera sido esto realizable antes del 20 de Mayo de 1912, porque hasta entonces el negro y el blanco, que en el fondo se detestaban, habían logrado mantenerse dentro de los límites de la prudencia; pero hoy, después del choque armado, después de la agresión brutal y del terrible escarmiento, no es lógico ni humano suponer que la paz, que no pudo conservarse con halagos y promesas, haya de surgir de los campos ensangrentados de la lucha.En todo caso, los blancos, vencedores a muy poca costa, podremos olvidar; pero los negros, vencidos, humillados, los negros que han sentido de nuevo en sus espaldas el infamante látigo del dominador, ni olvidarán el afrentoso castigo, ni perdonarán nunca a sus implacables ejecutores.No es probable que los hombres de color, desalentados por el fracaso, se sientan dispuestos a reanudar inmediatamente la lucha; pero esto no significa ni mucho menos que las brillantes victorias de nuestros soldados en las abruptas serranías del Oriente deban considerarse como decisivas.Todo hace creer, por el contrario, que el problema, lejos de haber sido resuelto, no está sino planteado. Tardará más o menos tiempo en surgir un nuevo Estenoz, pero surgirá; y si para entonces no estamos convenientemente preparados, las consecuencias serán funestas.
Guerra de razas. Negros contra blancos en Cuba. Rafael Conte Mayolino y José M. Capmany Fragmento de la obra I. LUCHA DE RAZAS El movimiento insurreccional cuyas postreras vibraciones estremecen todavía las montañas orientales, ha sido un brote racista, una protesta armada de los negros contra los blancos, de los antiguos siervos contra los antiguos señores. Suponer otra cosa, atribuirle otro carácter, sería pueril y absurdo, y acusaría un desconocimiento absoluto del más trascendental y difícil de nuestros grandes problemas nacionales. No hay que hacerse ilusiones sobre este punto: las dos razas que pueblan la República de Cuba se han declarado recíprocamente la guerra, han venido a las manos, han hecho correr la sangre; y de hoy más, el profundo recelo de los blancos servirá de contrapeso al odio inextinguible de los negros. Uno de los dos bandos tiene forzosamente que sucumbir o someterse: pretender que ambos convivan unidos por lazos de fraternal afecto, es pretender lo imposible. Tal vez hubiera sido esto realizable antes del 20 de Mayo de 1912, porque hasta entonces el negro y el blanco, que en el fondo se detestaban, habían logrado mantenerse dentro de los límites de la prudencia; pero hoy, después del choque armado, después de la agresión brutal y del terrible escarmiento, no es lógico ni humano suponer que la paz, que no pudo conservarse con halagos y promesas, haya de surgir de los campos ensangrentados de la lucha. En todo caso, los blancos, vencedores a muy poca costa, podremos olvidar; pero los negros, vencidos, humillados, los negros que han sentido de nuevo en sus espaldas el infamante látigo del dominador, ni olvidarán el afrentoso castigo, ni perdonarán nunca a sus implacables ejecutores. No es probable que los hombres de color, desalentados por el fracaso, se sientan dispuestos a reanudar inmediatamente la lucha; pero esto no significa ni mucho menos que las brillantes victorias de nuestros soldados en las abruptas serranías del Oriente deban considerarse como decisivas. Todo hace creer, por el contrario, que el problema, lejos de haber sido resuelto, no está sino planteado. Tardará más o menos tiempo en surgir un nuevo Estenoz, pero surgirá; y si para entonces no estamos convenientemente preparados, las consecuencias serán funestas. En Guerra de razas Rafael Conte Mayolino y José María Capmany relatan los hechos sucedidos durante el Levantamiento armado de los Independientes de color. Ambos autores fueron testigos presenciales del conflicto militar ocurrido en 1912, en Cuba. En esta guerra civil de corta duración se enfrentaron rebeldes de raza negra y los Ejércitos de Cuba y los Estados Unidos.Los autores se desplazaron hacia la zona de guerra en el oriente de la isla. La acción del ejército cubano, y la entrada de los marines americanos puso fin a la rebelión en cuestión de semanas.La cifra final de víctimas del conflicto ha sido motivo de polémica. Se calcula que murieron entre 3.000 y 6.000 rebeldes. Apenas hubo bajas entre los miembros del Ejército cubano y los marines.Conte Mayolino y Capmany defienden la postura oficial del gobierno cubano. Afirman que:«Por lo demás, el conflicto no es nuevo, ni obedece (como propalan algunos maliciosos) a determinadas causas de orden local. Los cubanos caucásicos y los cubanos africanos luchan entre sí por las mismas razones que desde que el mundo es mundo han tenido para combatir y exterminarse los hombres de distinto origen. Es el problema eterno: desde los tiempos más remotos, toda la historia de la humanidad se ha reducido a una perpetua e implacable lucha de razas. Cuba no ha podido sustraerse a la ley general. Y menos mal que se tratara de grupos étnicos afines, oriundos de una misma raza madre, pues en este caso podría esperarse que con el transcurso de los siglos acabarían por mezclarse y confundirse, como se confundieron y mezclaron los blancos germánicos de Ataulfo y Alarico, con los blancos latinos de las provincias romanas; pero, tratándose como se trata de caucásicos y etiópicos, la mezcla es imposible, puesto que ni aun por medio del cruzamiento continuado y científico, puede lograrse la desaparición total de una de las dos razas en provecho de la otra.»Para ellos no hay otra solución que el triunfo de una raza sobre la otra. Hemos publicado también Los independientes de color. Se trata de una obra escrita por un descendiente de un veterano de raza negra que militó en el Partido Independiente de Color, que ofrece una visión opuesta de los hechos. El caballo del rey don Sancho relata escenas de la vida de Sancho Garcés III apodado el Mayor o el Grande fue rey de Navarra, entre 1000-1035, de Sobrarbe y Ribagorza (1018-1035) y de Castilla (1029-1035). Sancho III contrajo matrimonio con Muniadona de Castilla con quien tuvo cuatro hijos. Sancho III se opuso a la expansión leonesa y pactó el matrimonio entre su cuñado, García de Castilla, y Sancha de León con el fin de establecer la paz. Sin embargo, cuando García de Castilla se dirigía a León para desposarse, fue asesinado. Y a Sancho III terminó rigiendo en Castilla y Álava. A su muerte Sancho III fue enterrado en el monasterio de San Salvador de Oña (Burgos) bajo el título Sancius, Gratia Dei, Hispaniarum Rex
En El caballo del rey don Sancho José Zorrilla relata escenas de la vida de Sancho Garcés III apodado el Mayor o el Grande fue rey de Navarra, entre 1000-1035, de Sobrarbe y Ribagorza (1018-1035) y de Castilla (1029-1035). Sancho III contrajo matrimonio con Muniadona de Castilla con quien tuvo cuatro hijos. Sancho III se opuso a la expansión leonesa y pactó el matrimonio entre su cuñado, García de Castilla, y Sancha de León con el fin de establecer la paz. Sin embargo, cuando García de Castilla se dirigía a León para desposarse, fue asesinado. Sancho III terminó rigiendo en Castilla y Álava, y fue enterrado en el monasterio de San Salvador de Oña (Burgos) bajo el título "Sancius, Gratia Dei, Hispaniarum Rex".